La caldera de gasóleo está diseñada para producir calefacción y agua sanitaria caliente (ACS) en la vivienda. De acuerdo con la tecnología utilizada para su producción, las calderas de calefacción se dividen en:

  • Caldera de gasóleo instantánea: en la cual el agua caliente se produce en el mismo momento de consumo, solo si la caldera está encendida. Este tipo de calderas es recomendable para viviendas pequeñas en las cuales se requiere poco volumen de agua caliente sanitaria.
  • Caldera de gasóleo por microacumulación: esta caldera de gasóleo cuenta con un tanque de tamaño reducido (5 litros aproximadamente), que funciona como depósito de reserva, por lo cual al abrir solo el grifo, ya se dispone del agua caliente.
  • Caldera de gasóleo con acumulador: la instalación de este tipo de caldera de gasóleo cuenta con un depósito de unos 50 litros de capacidad, que dispone del agua sanitaria caliente, lo cual permite una rápida distribución a cualquier punto de la vivienda. Ofrece una mayor producción de agua caliente a un menor coste, puesto que al ser más voluminosas se emplean generalmente en viviendas más grandes o con 2 o más baños.

En resumen, si se trata de una vivienda con un solo baño, es recomendable una caldera de gasóleo instantánea, puesto que el agua sanitaria caliente se produce en el momento de necesitarla y esto ayuda a reducir el consumo energético. Hay calderas con potencia de 25, 32 o 35 kW capaces de producir suficiente volumen de agua caliente. En caso de necesitar un mayor volumen de ACS se puede instalar un acumulador de agua caliente adicional.

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